“La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral”
– José Vasconcelos
Hoy, mi ciudad natal despertó con un titular de nota roja más. Con la ínfima diferencia de que esta noticia nos ha llevado a aparecer en diarios de circulación nacional. Desafortunadamente la capital “cultural” del estado no está logrando atraer turistas o dar buena imagen ante el país sino que somos nosotros, los ciudadanos, quienes estamos dando cátedra de como se logra ser retrógradas con plomo de por medio.
Hoy, 28 de febrero la noticia más comentada, leída y visitada no es que se cumplan 5 años del deceso de uno de los intelectuales (y parralense) de más prestigio de nuestro país. Tampoco se presentó alguna agenda cultural para recordar la memoria de este gran escritor. En lugar de ello, somos la capital de la vergüenza porque en hechos de sangre, un artista y algunos asistentes a su concierto fueron gravemente heridos porque algún individuo (por razones que desconozco) creyó que era pertinente vaciar un cargador a diestra y siniestra en un lugar cerrado y lleno de gente.
Y no, no voy a tratar de hacer de este artista un mártir de la música mexicana, porque no lo es; aquí la cuestión es, que a pesar de que las leyes no lo permiten, se siguen presentando artistas cuya música hace clara apología del delito, en una ciudad donde las personas, con solo escuchar un corrido y con un par de cervezas encima, se creen influyentes e intocables por el simple hecho de ser primos del vecino del hermano del amigo de un amigo que conoce a alguien que anda en el negocio y por ende se sienten con el sagrado privilegio de hacer lo que les venga en gana, aunque sea solamente porque los volteen a ver.
Y no hablo de censura, pero tampoco soy partidario de discriminar a las personas por sus gustos musicales, sin embargo con lo que no estoy de acuerdo es con la actitud que toman ciertas personas al escuchar este tipo de música y que es algo que ninguna ley o autoridad va a lograr, porque para eso es la educación en casa, es en el núcleo familiar donde se debe corregir este tipo de actitudes donde impera la falta de civismo y civilidad.
Hoy, sábado 28 no debería estar hablando de este tipo de temas. En su lugar deberíamos estar hablando de cosas más agradables, como la función de teatro que se realizará en la noche, pero luego recuerdo que incluso la instancia de gobierno que organiza y debería difundir este evento, se ha olvidado por completo de ello. Lo más triste de todo esto, es que nos jactemos de ser la Capital Cultural del Estado, cuando aún ni teatro tenemos y no se le da la debida atención ni fomento a la cultura en la ciudad. No recae la culpa solo en el gobierno, porque siendo sinceros, la mayoría de nosotros preferimos gastar cientos en un boleto para un concierto de banda del artista de moda a gastar 30 pesos en apoyar a los actores locales.
Ahora, si estos artistas resultan tan comerciales y comercializados es porque hay una industria que lo promueve y un amplio sector de la sociedad que consume este producto, por lo mismo sería ilógico de mi parte tratar de hacer cascar mundos tan diferentes en una misma realidad. Esto de la cultura del narco no existe en realidad, si recordamos la frase de José Vasconcelos del principio, entonces este inframundo mexicano de ninguna manera puede autodenominarse cultura; aún así muy decisión propia quien decida seguir o alentar este modus vivendi. Pero los que sí estamos realmente mal somos nosotros, los ciudadanos de a pie, que exigimos mejores condiciones de vida pero no pensamos en qué tipo de mundo estamos dejando ni en qué tipo de hombres y mujeres estamos convirtiendo a nuestros hijos, recuerden que la mejor educación que ellos recibirán es el reflejo de nuestro ejemplo.
Así que, amable lector, lea un libro, busque una buena película, escuche un género musical que nunca haya escuchado antes, conozca nuevos lugares, muestre interés por la historia de su pueblo, comparta su conocimiento y nunca deje de aprender, porque un mejor futuro no se construye solamente pagando impuestos y yendo a misa cada domingo. La situación no va a mejorar de la noche a la mañana y mucho menos si no tenemos la mentalidad y la actitud de comenzar el cambio nosotros mismos. Triste pero cierto
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